enrique luis moren

el revés de las cosas

Este río se llama Guainía, la ribera de la derecha es venezolana ; aquel otro lado cubierto de nubes y cortinas de lluvia es Brasil.

En estos parajes extramuros , en estos confines de la nada , trabajé como médico del Estado Amazonas. Nada fué gratis.

río Guanía

 

 


Rememoro como el viento y el agua barrían hasta los cimientos del Hospital de Calabozo, en la mitad de los Llanos , cuando sonó el teléfono en la guardia desierta, anocheciendo ya , a una hora en que las calles intransitables dejaban oír un rumor de avispas ; al otro lado de la línea
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la casa sobre la piedra

(sobre el autor , su familia y el fin de la historia click  aquí )

Al llegar a Puerto Ayacucho , Macario había caído repentinamente enfermo, de tal modo que la Comisionaduría nos pagó el alojamiento en el hotel Amazonas mientras conseguíamos casa, lo que al final resultó tener importancia en las cosas que acontecieron.

casa sobre la piedra2

 

 

Pero no había casas en arriendo. Hasta que un día me contaron de una vivienda muy particular, cuyo dueño regresaba ya a Caracas y quería dejarla alquilada.

Pues bien, quedé instalado en la altura.

Tenía que subir 47 peldaños de fierro de una angosta escalera

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el misterio de Maniglia

(sobre el autor y el fin de la historia hacer click aquí )

 

Y nunca llegamos a saberlo en ese entonces.

Pero en los periódicos de fines del siglo pasado había suficiente material para deducir desde miles de kilómetros de distancia, con aceptable razonamiento que las cosas habían seguido un curso sospechable.

Así fué. Víctor Maniglia nació y murió en el Amazonas. Y se llevó al más allá un impenetrable misterio de la selva.

Sus descendientes viven todavía en la zona y espero fervientemente que no exista Internet donde están. Podrían incomodarse al leer este relato.

Bien, todo tuvo que

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los colmillos del bachaco

Un paraíso que nunca fué tal.

En esos momentos en que la juventud de tus años ni avanza ni se detiene , ahí cuándo parece que tenemos todo el tiempo del universo y la vida se ríe contigo por lado y lado, Mario, mi piloto, me esperaba todos los días a las 6:30 de la mañana, con el motor de la voladora funcionando, de tal modo que más nada llegar yo con mi maletín y mi rifle, partíamos río arriba hacia Gavilán, y otros caseríos remotos, y algunas veces, por instrucciones del Comisionado, nos íbamos a Samariapo y ahí subíamos

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de por qué el dr. Mazzola no pudo regresar a su Italia natal

La Amazonia sigue siendo un asunto serio.

Si no que lo diga Fabio Mazzola desde su tumba.

Fabio era una persona muy alegre , cantaba hermosas melodías de Santa Maria della Mare, su pueblo natal en la Liguria , había llegado desde Caracas donde tenía familiares , y nunca le pregunté, yo siempre tan circunspecto, por qué diablos estaba allá en la selva, aunque en realidad, en esas lejanías nadie hace tales preguntas; sólo importa que hagas bien tu trabajo, que estés dispuesto a compartir algunas cervezas y no manifiestes miedo. Si además eres capaz de pescar un valentón en

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las islas del Orinoco

Subíamos por el río y apoyado en la borda dejaba que la brisa despejara mi mente en un intento imposible de olvidar el horror de la noche anterior.

Caicara iba quedando atrás en las sombras de mis sueños, mientras los motores de la gran gabarra resonaban en el telón de la jungla oscurecida. 

el camino a través de los Llanos

Venía conduciendo mi Maverick amarillo desde las 7 de la mañana y ya el asfalto refulgía de oro. El auto, cargado de peroles, avanzaba dejando atrás pequeñas lomas, lagunas evaporándose con rapidez , casuchas en el fondo de oscuras encrucijadas.

Mi mujer viajaría al día siguiente hacia Amazonas en un Cessna comercial.

Yo había ido y regresado de Puerto Ayacucho , todos los detalles convenidos con Macario.

La radio dejaba oír ecos y chasquidos que de pronto parecían voces humanas emergiendo de ciudades desoladas. Hacía más de una hora me había cruzado con el último vehículo , un camión fantasmal

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Las Palmas de Cocalán y una historia detrás

Palmas de CocalanEn el día de hoy todavía me pregunto...¿cómo no me dí cuenta antes de que esos extraños orificios en la pared eran de balas?
La dueña de esta hacienda es mi buena amiga Patricia Mansilla Steinmeyer y muchas dudas tengo que alguna vez acceda a que narre una tal desopilante historia.
Mientras no dé su consentimiento dejaremos pendiente este asunto,
pues denlo por cierto que no quiero perder su amistad.

Puerto Octay , graveyard

con mi sobrino Alexander MorenPOctay

Johanson en los márgenes del lago

Llanquihue , allá por el 2001

 

....y este pequeño cementerio encierra

una grande y conmovedora historia... 

Ricardo's canvas

 

Canvas2
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